Además de ser la capital provincial, La Plata posee fantásticos atractivos que la transforman en un excelente paseo para el fin de semana.
Conocida como la “ciudad de las diagonales”, pareciera una maqueta en la que se proyecta una futura ciudad. Y en algo es cierto: tras el paso de la Ciudad de Buenos Aires al estado nacional, la provincia debió adoptar otra capital, para ello se examinaron planos y presupuestos para la construcción del nuevo emplazamiento. Así nació La Plata, una ciudad modelo.
El Palacio Municipal representa una de las mejores muestras de lo que fue el plan de conformación de la capital provincial. Surgida de un concurso internacional, el edificio de estilo renacentista alemán, es una obra impecable, que muestra su mayor despliegue en el salón dorado, ubicado en el primer piso.
Enfrente, separada por la plaza Moreno, se encuentra la Catedral, inaugurada en 1932. De un color rojizo distintivo, con un estilo neogótico, fue inspirada en las catedrales de Colonia (Alemania) y Amiens (Francia). De casi 7.000 m², es el edificio emblema de la ciudad.
Pero quien venga a La Plata no puede dejar de visitar “El Bosque”, como comúnmente se lo denomina. Un predio de 60 has, cubierto de ombúes, talas, eucaliptos y coníferas. Además, allí se encuentran el Jardín Zoológico, el Observatorio y el Museo de Ciencias Naturales. Este último esta reconocido como uno de los cuatro mejores del mundo en su rubro.
Sin dudas, por todas sus cualidades, es una de las ciudades más pintorescas del país, que merece toda la atención al recorrerla.
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