A pocos kilómetros de capital se puede revivir la vieja tradición de los pobladores pampeanos.
Si hay algo que caracteriza a esta ciudad es que en las calles se percibe la esencia gauchesca. Presenta un aspecto edilicio antiguo, de estilo colonial, que genera en el visitante la asociación directa con el sentir pampeano. Aunque parezca mentira, estando a solo 113km de capital federal, aún mantiene viva ciertas tradiciones características de la región.
Como en la época de “Don Segundo Sombra”, las pulperías y los viejos almacenes continúan funcionando como en aquel entonces. Pareciera que San Antonio de Areco se empeña en mantener la idiosincrasia que representa Ricardo Güiraldes en esa popular novela argentina.
Pero si cabe alguna duda sobre las raíces gauchescas de este pueblo, solo basta con visitar el Parque Criollo y Museo Güiraldes. Allí, para aquel desprevenido que desconozca de este mítico personaje de la pampa, podrá desasnarse por completo. Dividido en más de 12 salas, se encarga de reconstruir las costumbres, sus usos y medios de vida. Es por este motivo que en 1999 fue declarado Monumento Histórico Nacional.
El Viejo Puente, construido en 1857, es otro de los símbolos importantes de esta localidad. Constituido como uno de los primeros peajes del país, la paisanada debía abonar en la casilla si pretendía pasar al otro lado del pueblo. Por las noches era cerrado con cadenas que impedían el paso.
San Antonio de Areco es un lindo lugar para pasar un fin de semana, y recordar a ese viejo poblador argentino: el gaucho.
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Parque de Flora y fauna Carlos Merti: creado para fomentar la enseñanza de la historia natural en la primaria, hoy funciona como Botánico y zoológico.
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Centro Cultural Usina Vieja: declarado Monumento Arquelógico Industrial, hoy es utilizado, se exponen elementos de valor histórico de la ciudad.
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