A 35 km. de San Fernando del Valle de Catamarca y a 1250 m.s.n.m, se encuentra este pueblo cautivante.
Amurallado por los altos cordones montañosos del Ambato aparece la Villa El Rodeo. Su hermoso paisaje con arroyos y frondosa vegetación la han convertido en el centro turístico por excelencia de los catamarqueños.
En su edificación predo minan pequeños chalecitos, es una villa veraniega, que como tal, mantiene una placida armonía en sus calles. El ritmo desacelerado de sus habitantes provoca el mismo efecto en el turista, que de a poco empieza a entender el porqué de su furor en la zona.
La villa ofrece bastantes actividades para el visitante, los cordones del Ambato, por ejemplo, son ideales para caminar y contemplar de una vista panorámica privilegiada. El río Nogales, rodeado de vegetación selvática, es el lugar elegido por los pescadores en busca de truchas.
Según los lugareños, los inviernos son tan hermosos como los veranos. La nieve cubre los cerros; las calles y las casas también se ponen a tono, “da la sensación de estar en un valle pintado a la cal”. |