Recostada al oeste catamarqueño es una de las principales paradas para realizar la impactante “ruta del adobe”.
El circuito está dispuesto como atractivo histórico cultural. Por la ruta, entrando de pueblito a pueblito se van apreciando esos pequeños secretos, encantadores tesoros que guardan con puntilloso cuidado y total orgullo.
Fiambalá, por su estratégica ubicación, sus atractivos y sus hoteles, es uno de los mejores lugares para hospedarse, y desde allí realizar el circuito. La localidad cuenta con dos fascinantes construcciones, la iglesia de San Pedro realizada en 1770 de estilo colonial, declarada Monumento Histórico Nacional, y la Comandancia de Armas, levantada en 1745, que alberga murales, monturas y otros elementos de la época.
El circuito de la denominada “ruta de adobe” abarca Tinogasta, la ciudad más grande del departamento; El Puesto, con su oratorio de adobe y paja; La Falda, que tiene un templo de mediados del siglo XIX; Anillaco un antiguo pueblo ganadero en el que se ubica el Museo Histórico Provincial Mayorazgo; y por último Batungasta en donde se observan las ruinas de una antigua civilización indígena.
Volviendo a Fiambalá, para un merecido descanso, las Termas, sobre un monte de algarrobos, es el lugar ideal para relajarse. Cuenta con 9 piletones con temperaturas que varían entre los 36º y 64º.
Imperdible:
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