Un abanico de colores, un lugar inigualable
Como un tesoro bien guardado, Jujuy se aferra a su historia y a su pasado sabiendo que allí tiene la mejor carta. El ecosistema pareciera mantener una armonía asombrosa, y en la humildad de su gente está la clave. La provincia situada al noroeste argentino se encuentra dividida en tres regiones geográficas: la puna, la quebrada de Humahuaca y las Sierras Subandinas, pero siempre con el mismo denominador: la altura. Las fiestas populares que se realizan cada verano son el marco ideal para conocer un poco más sobre las tradiciones de esta tierra. Para eso también es interesante recorrer las ruinas de Inca Cueva y el Pucará de Tilcara. Los 5 Imperdibles:
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Purmamarca: a pesar de estar cerca de la capital, permanece alejado de la contaminación de las grandes ciudades. Rodeada por el río homónimo y por los cerros, guarda con recelo su paleta de colores.
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Parque Nacional Calilega: ubicado en el sudeste de la provincia, posee una superficie de quebradas con cañadones. Su mayor tesoro son las yungas, una vegetación típica de la zona.
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Tilcara: inmerso en la quebrada humahuaqueña, es uno de los más importantes centros turísticos de la región, y por ese motivo tiene contrastante entre las casas coloniales y las modernas
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Laguna de los Pozuelos: su mayor en canto está radica en la conservación de la fauna autóctona, en la que habitan flamencos australes, parinas, halconcitos. Todo bajo el encantador paisaje de montañas
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Puna: el paisaje característico de esta zona geográfica esta representado en el noroeste jujeño. Su morfología pareciera imitar a la luna, generando hermosos paisajes.
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