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Notas Buceo
 
11.03.2012
 
DIETA PARA BUZOS
Durante nuestros viajes y salidas de buceo debemos tratar de mantener los hábitos alimenticios del buceador.
 
Durante nuestros viajes y salidas de buceo debemos tratar de mantener los hábitos alimenticios del buceador.
 
 
   
 
  Autor: www.tiempodefondo.com
| a.a

Por lo general, es recomendable realizar tres comidas diarias: desayuno, comida y la cena. Si realizamos varias inmersiones al día, como en el caso de los cruceros, tras cada inmersión aumentará nuestro apetito. En casos como éste, en los que se realiza un buceo intensivo, es necesario aumentar la consistencia del desayuno, que frecuentemente es insuficiente. Realizar una inmersión en ayunas o habiendo ingerido únicamente un vaso de leche o un café, sin haber ingerido nada desde la cena anterior puede provocarnos una hipoglicemia.

Los síntomas de hipoglicemia se manifestarán en forma de cansancio y mareo tras una inmersión en la que hayamos realizado un importante nivel de desgaste físico, se presentan por un descenso del nivel de glucosa en sangre que requiere un aporte energético para devolverlo a niveles normales.

Un ejemplo aproximado del régimen alimenticio durante un crucero de buceo, ya que en cada lugar varía en función del número de inmersiones que se realicen, la navegación necesaria entre puntos de buceo y las condiciones de luz, podría ser el que relatamos a continuación. Un primer desayuno ligero a base de leche, fruta o zumos, yogures, cereales, anterior a la primera inmersión de la mañana que suele realizarse muy temprano sobre las 7.00 a.m. Una vez realizada ésta, se realiza un segundo desayuno más fuerte, que ya incluye huevos fritos o revueltos, salchichas, tocino, embutido ligero como jamón, queso, tostadas, galletas. A media mañana en torno a las 12.00 p.m. se realiza la segunda inmersión. A continuación se realizaría la comida en base a ensaladas, pastas o arroces. Posteriormente sobre las 17.00 p.m se llevaría a cabo la tercera inmersión. Una vez finalizada ésta, tomaríamos una pequeña merienda en forma de tostadas, fruta, batido o similar. En función de la hora a la que anochezca, se realizaría la última inmersión del día que es la nocturna. Para inmediatamente después tomar la cena, que suele ser a base de ensaladas, carne o pescado. En este tipo de cruceros el desgaste físico es importante debido al gran número de inmersiones diarias que se realizan y conforme pasan los días suele hacerse más patente, por eso es también muy importante descansar durante los ratos entre inmersiones y dormir por la noche un número de horas suficiente para estar en forma al día siguiente.
Cuando se bucea todo el día, es imprescindible la aportación periódica de glucosa al organismo para restablecer las reservas de glucógeno (el combustible principal del músculo en actividades de corta duración) agotadas después de 1 h 30 min. de un esfuerzo de una intensidad media como es el buceo.

Durante nuestras inmersiones de fin de semana, en caso de realizar inmersiones sucesivas, es conveniente planificar a media mañana un aperitivo. Tostadas, frutos secos, té caliente, fruta, jugos, batidos... (evitar los embutidos demasiado ricos en grasas) serían los alimentos más recomendados en caso de poder regresar a tierra. En caso de que la embarcación de buceo no regrese a tierra a cambiar las botellas y debamos reponer fuerzas en ella, es más cómodo consumir frutos secos o alimentos energéticos ya preparados. Algunos buzos se llevan un tubo de leche condensada azucarada, chocolate, miel, ciruelas, pasas, un termo con caldo o leche caliente, que pueden ingerir nada más al salir del agua. Algo muy recomendable cuando se bucea en invierno con temperatura del agua muy baja.

Los zumos de frutas suelen ser ricos en vitamina C que mejora la tolerancia al frío, aunque como inconveniente provocan mayor cantidad de jugos gástricos en nuestro estómago, lo que predispone a la aparición del mareo en caso de malas condiciones en el estado de la mar.

La ingestión de bebidas alcohólicas no es recomendable y sólo debería realizarse si no vamos a bucear durante las próximas horas. Además de su efecto narcótico, son altamente diuréticas, lo que aumenta la posibilidad de deshidratación. El café también contiene cafeína, sustancia diurética, y es mejor sustituirlo por té o ingerirlo en pequeñas cantidades.
Algo que jamás debe faltar en una embarcación de buceo es agua abundante. Además de la hipoglicemia, otro de los principales peligros que acechan al buceador es la deshidratación. Se estima que una pérdida de agua de un 2% de líquido en relación al peso corporal, reduce la capacidad física en un 20%. Factores como la elevada temperatura exterior en verano, la pérdida de sales minerales por el esfuerzo muscular, una excesiva sudoración provocada por el neopreno, además de la llamada diúresis del buceador (efecto provocado al aumentar el volumen sanguíneo alrededor de los órganos principales por la baja temperatura exterior en el agua, y que produce un aumento de la filtración de los riñones y por añadidura mayor deseo de orinar) contribuyen a ello. Para paliar sus posibles efectos negativos en cuanto a la eliminación del nitrógeno durante la fase descompresiva, es conveniente bucear siempre muy bien hidratado. Durante el día anterior y las horas previas a la inmersión es recomendable ingerir mucha agua o bebidas isotónicas en pequeñas cantidades periódicamente sin necesidad de sentir sensación de sed. La recomendación diaria es de 2,5 litros de agua.
Agua y elementos minerales son fundamentales para una buena contracción muscular. El déficit de determinados minerales puede provocarnos importantes problemas en inmersión. Debemos prestar especial atención a los que intervienen en la contracción muscular: cloro, sodio, potasio, calcio, magnesio y fósforo. Mención aparte merece el hierro, mineral imprescindible para el transporte del oxígeno hasta la célula. Estados carenciales de este mineral provocan una importante disminución del rendimiento en actividades de resistencia, donde el transporte del O2 es fundamental.
En el caso de que buceemos por la mañana y vayamos a realizar una segunda inmersión a primera hora de la tarde, es recomendable disminuir el volumen de la comida de medio día, que será ligera y de fácil digestión. Evitar la ingesta de comidas copiosas, ricas en grasa y la ingesta de bebidas alcohólicas. Molestos síntomas de mala digestión tras una copiosa comida son el ardor de estómago y de garganta, acompañados de regurgitaciones ácidas del estómago hacia el esófago, favorecidas por la posición cabeza abajo y el aumento de la presión al bucear. Es mejor dejar esa suculenta paella y la consabida sangría para después. La cena puede ser la comida más copiosa del día, pues el buceador tendrá 12 horas para digerirla.

La alimentación vegetariana se absorbe más lentamente, por ser rica en fibra. No tiene inconveniente alguno para la práctica de la inmersión, pero debemos tener en cuenta que debe ser rica en carbohidratos de absorción rápida, ya que la presencia de fibra retrasará esta absorción, razón por la que conviene ingerir los alimentos 2 ó 3 horas antes de sumergirnos para que nuestros músculos dispongan de glucógeno suficiente para desarrollar la actividad subacuática.

Determinados alimentos como las legumbres y determinadas hortalizas... provocan fermentaciones intestinales acompañadas de la formación de gases. También las bebidas gaseosas carbonatadas. El aparato digestivo como todas las cavidades orgánicas que contienen gases sometidas a un medio hiperbárico, puede provocar molestias desagradables, incluso graves, como los cólicos. Evitaremos su consumo previo a la inmersión.
Aunque afortunadamente no es muy frecuente, no debemos olvidar un factor de riesgo para el buceador que se sumerge mientras está realizando la digestión, el llamado corte de digestión o síncope por congestión durante la digestión, que puede llevarnos a sufrir un desvanecimiento por el contraste térmico que produce la inmersión y la afluencia masiva de sangre al aparato digestivo durante la digestión, que produce una disminución del flujo sanguíneo muscular y cerebral. Tras una comida normal, es aconsejable esperar entre dos y tres horas, antes de sumergirse. El plazo varía según la cantidad y el tipo de alimentos ingeridos. Además conviene recordar que durante la digestión, el aparato digestivo emplea un porcentaje mayor del oxigeno en la transformación de los alimentos en energía, razón por la cuál nuestro consumo se ve ligeramente incrementado.

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