Despegar de una montaña lanzándose por el aire sin sustento terrestre, se convierte en una anécdota inolvidable para todo aquel que la experimenta. En un principio se trató de paracaídas abiertos y veloces. Actualmente, los nuevos diseños y formas aerodinámicas lo han convertido en verdaderas alas. Para volar sólo es necesario desplegar el parapente, pararlo y correr hasta arrancar los pies del suelo. Los vuelos tándem (instructor con alumno) son hoy una realidad común, y es posible acceder a ellos en cualquiera de las escuelas que brindan sus servicios en todo el país. |